La adquisición del grupo propietario de Ayudín, Poett y otras marcas de limpieza representa un cambio estratégico para Molinos Río de la Plata. La compañía de la familia Pérez Companc busca convertirse en uno de los grandes grupos regionales de consumo masivo, con negocios que abarcan cada vez más productos de la vida cotidiana.
Molinos Río de la Plata acaba de dar uno de los pasos más importantes de su estrategia de diversificación. La compañía presidida por Luis Pérez Companc acordó adquirir el 100% de Grupo Ayudín, propietario de algunas de las marcas más conocidas de productos de limpieza y cuidado del hogar. Con esta operación, el histórico fabricante argentino de alimentos ingresa en un mercado del que hasta ahora prácticamente no participaba.
La compra fue acordada con Apex Capital y Superior Brands, los fondos que controlan Grupo Ayudín desde que adquirieron las operaciones regionales de la multinacional estadounidense Clorox en 2024. El precio no fue informado y el cierre definitivo está previsto para las próximas semanas, una vez cumplidas las condiciones y autorizaciones correspondientes.
El paquete incluye las marcas Ayudín, Poett, Trenet, Mortimer y Selton, entre otras, con operaciones en Argentina, Uruguay y Paraguay. También comprende dos plantas industriales, ubicadas en Buenos Aires y San Juan, instalaciones logísticas y una dotación de más de 450 empleados.
Para Molinos, la incorporación significa mucho más que sumar nuevas marcas. Le permite ingresar inmediatamente en categorías como lavandinas, limpiadores, quitamanchas, insecticidas y repelentes, aprovechando su experiencia comercial y su extensa red de distribución.
LA NUEVA ESTRATEGIA
La operación confirma el rumbo que Luis Pérez Companc viene imprimiendo a Molinos desde que consolidó el control de la empresa familiar, luego de una reorganización accionaria que incluyó la adquisición de las participaciones de algunos de sus hermanos.
Durante 2026, Molinos aceleró su crecimiento mediante compras. Incorporó los negocios de NotCo en Argentina y Uruguay, adquirió Bodegas Etchart y sumó la planta tucumana La Providencia, que le permitió ingresar en el mercado de las galletitas.
Ahora, con Ayudín, da un salto cualitativamente diferente: deja de concentrar su expansión en alimentos y bebidas para competir en otras categorías del consumo cotidiano.
El movimiento también refleja una transformación más amplia del grupo Pérez Companc. La familia, que construyó buena parte de su fortuna en petróleo y energía, fue desplazando el centro de sus inversiones hacia los negocios agroindustriales, alimenticios y de consumo masivo.
Molinos, adquirida por el grupo familiar en 1999, se convirtió en una de sus principales plataformas empresarias. Con marcas como Lucchetti, Matarazzo, Gallo, Don Vicente, Granja del Sol y La Salteña, construyó una presencia destacada en las góndolas argentinas. La incorporación de Ayudín y Poett extiende ahora esa presencia a otros sectores del supermercado.
El CEO de Molinos, Agustín Llanos, definió la adquisición como un paso estratégico para el crecimiento de largo plazo. La aspiración declarada es convertir a la compañía en una de las principales empresas de consumo masivo de América Latina.
AVANZAN GRUPOS LOCALES
La compra también revela una tendencia del mercado argentino: grupos locales que aprovechan la salida o reestructuración de multinacionales para incorporar marcas de larga trayectoria.
Clorox había vendido sus operaciones en Argentina, Uruguay y Paraguay a Apex Capital y sus socios en 2024. Dos años después, esos activos vuelven a cambiar de propietarios, esta vez hacia una compañía industrial argentina.
Molinos no estuvo sola en la disputa. Newsan y otros grupos empresarios habían mostrado interés por el negocio, lo que demuestra el atractivo que conservan las marcas consolidadas aun en un contexto de consumo debilitado.
Para los Pérez Companc, la adquisición ofrece ventajas concretas: diversifica los ingresos, amplía la utilización de su estructura comercial y reduce la dependencia de determinadas categorías alimenticias. Al mismo tiempo, plantea el desafío de competir con fabricantes especializados y multinacionales que tienen una fuerte presencia en productos de limpieza.
La apuesta consiste en aprovechar las economías de escala y el conocimiento del consumidor para desarrollar marcas que ya ocupan un lugar en millones de hogares.
Después de más de 120 años de historia, Molinos comienza así a modificar su identidad empresaria. La compañía que durante décadas estuvo asociada con la alimentación aspira ahora a convertirse en un grupo integral de consumo masivo. Para la familia Pérez Companc, Ayudín representa una nueva etapa en esa transformación.


