A los 80 años, el multimillonario estadounidense que hizo fortuna con el shale decidió jugar fuerte en la Argentina. Su petrolera, Continental Resources, comprará el 50% de Phoenix Global Resources y proyecta multiplicar por más de tres su producción en cinco años.
Harold Hamm conoce como pocos el negocio del petróleo no convencional. Mucho antes de que el shale transformara el mapa energético de Estados Unidos, el empresario nacido en Oklahoma apostó por combinar perforación horizontal y fractura hidráulica para extraer hidrocarburos de formaciones que hasta entonces parecían poco rentables. La jugada convirtió a Continental Resources, la compañía que fundó en 1967, en uno de los grandes productores independientes estadounidenses y a él en uno de los multimillonarios más conocidos de la industria.
Ahora Hamm eligió Vaca Muerta para una de sus principales apuestas fuera de Estados Unidos.
Continental firmó un acuerdo para adquirir el 50% de Phoenix Global Resources y constituir una compañía operativa conjunta con Mercuria Energy Group, que conservará la otra mitad. El monto de la compraventa no fue informado, pero los socios anticiparon algo bastante más significativo: **invertirán más de US$4.000 millones durante los próximos cinco años.
El objetivo es llevar la producción de Phoenix desde los actuales 28.000 barriles equivalentes de petróleo diarios hasta **más de 100.000 barriles diarios**, transformándola en uno de los mayores productores privados de Vaca Muerta. La plataforma conjunta reunirá unos 163.000 acres netos distribuidos en seis bloques de Neuquén y Río Negro.
De hijo de agricultores a magnate petrolero
La historia de Hamm está lejos de la del tradicional heredero petrolero estadounidense. Nació en 1945 en una familia de agricultores de Oklahoma, fue el menor de 13 hermanos y comenzó trabajando en estaciones de servicio y en tareas vinculadas a los campos petroleros.
Con apenas 21 años creó una pequeña compañía que terminaría convirtiéndose en Continental Resources. Su gran salto llegó décadas después con la explotación de la formación Bakken, entre Dakota del Norte y Montana. Hamm fue uno de los empresarios que más tempranamente entendió las posibilidades comerciales de la fractura hidráulica combinada con perforaciones horizontales.
Esa trayectoria explica el sobrenombre de **“rey del fracking”** y también el interés que despierta su llegada a la Argentina: no se trata simplemente de otro fondo financiero comprando activos petroleros, sino de un operador especializado precisamente en la tecnología que hizo posible Vaca Muerta.
Una entrada en tres movimientos
Hamm no llegó de golpe. Continental comenzó a construir su posición argentina a fines de 2025 mediante adquisiciones de activos de Pluspetrol y posteriormente de intereses vinculados con Pan American Energy. La compra de la mitad de Phoenix es ya su **tercera operación argentina en menos de un año.
Incluso antes de anunciar el acuerdo, Continental y Phoenix habían presentado ofertas por otras seis áreas licitadas por la provincia de Neuquén, convirtiéndose en el grupo que más bloques pretendió incorporar en esa ronda.
La operación con Phoenix cambia definitivamente la dimensión de la apuesta. La nueva plataforma comprenderá Mata Mora Norte y Sur, Confluencia Norte y Sur, Los Toldos II Oeste y una participación que se incorporará en Bajo del Toro Este. Una parte relevante de los activos está además del lado rionegrino de Vaca Muerta.
Una apuesta también política
Hamm tampoco es un empresario políticamente neutral. Es un histórico aliado y aportante de Donald Trump y durante años fue uno de sus principales referentes en cuestiones energéticas.
Su desembarco argentino tiene también ese componente. El empresario mantuvo contactos con Javier Milei y Continental atribuyó públicamente parte de su decisión de invertir a las reformas económicas y al nuevo marco para las grandes inversiones impulsado por el Gobierno argentino. ([PR Newswire][1])
Pero detrás de la sintonía política existe una razón mucho más elemental: Hamm considera a Vaca Muerta un activo petrolero de clase mundial.
La formación argentina ofrece justamente el terreno en el que Continental construyó su experiencia: perforar muchos pozos, reducir costos, mejorar productividad y desarrollar shale a gran escala. Phoenix aporta, por su parte, conocimiento local y una plataforma que ya está funcionando.
Si el plan de US$4.000 millones se cumple y la producción supera los 100.000 barriles diarios, Hamm habrá pasado en pocos años de ser prácticamente un desconocido en la industria petrolera argentina a controlar, junto con Mercuria, uno de los grandes jugadores privados de Vaca Muerta.
Y todo indica que todavía está comprando.


