Durante la pandemia de Covid-19, el mundo laboral cambió drásticamente: el trabajo remoto se volvió la norma. Pero a medida que la vida presencial volvió, surgió una tensión
entre empleados que quieren seguir trabajando desde casa y empleadores que impulsan el
regreso a las oficinas. El resultado más común ha sido el modelo híbrido, que combina días
remotos con jornadas presenciales.
Este esquema, sin embargo, podría estar afectando la capacidad de innovar. Un nuevo
estudio publicado en Nature y realizado por los investigadores Michael Gibbs, Friederike
Mengel y Christoph Siemroth, analiza el caso de HCL Technologies, una empresa india del
sector tecnológico, y muestra que la innovación cae cuando se trabaja de forma híbrida.
Los participantes eran profesionales altamente calificados, con formación en ingeniería.
Aunque su trabajo no se centraba en la innovación, la empresa la incentivaba con
recompensas monetarias. Durante el período en que trabajaron exclusivamente desde casa,
los empleados propusieron ideas al mismo ritmo que cuando estaban en la oficina, pero su
calidad promedio fue menor. Y durante la etapa híbrida, la cantidad de ideas generadas
también disminuyó.
ACCIDENTES PRODUCTIVOS
Según los investigadores, la innovación suele surgir de interacciones informales y
espontáneas entre compañeros. Esos “accidentes productivos” son menos probables en el
trabajo remoto, y aún más difíciles en el modelo híbrido, donde algunos empleados están en
la oficina y otros en casa, a menudo sin coincidir en tiempo ni espacio. Esto complica las
reuniones casuales y dificulta la coordinación de conversaciones relevantes.
El estudio cubre el período 2018–2022, con tres fases: trabajo presencial, remoto por la
pandemia e híbrido posterior. Una de sus conclusiones más llamativas es que, en promedio,
un empleado tardó unos 111 meses (poco más de 9 años) en generar una idea innovadora durante el esquema presencial. Ese número se elevó a 143 meses (casi 12 años) bajo el
modelo híbrido.

La innovación suele surgir de interacciones informales y espontáneas entre compañeros. Esas coincidencias son menos probables en el trabajo remoto, y aún más difíciles en el modelo híbrido, donde algunos empleados están en la oficina y otros en casa.
Los autores sugieren que, si bien el trabajo remoto puede compensarse con herramientas
digitales para mantener la comunicación fluida, el modelo híbrido genera una
fragmentación difícil de resolver: conversaciones simultáneas en persona y online,
dificultades para coordinar horarios, y barreras para replicar el contacto informal del
entorno físico.
En síntesis, aunque el trabajo híbrido parece ser una solución de compromiso entre
empresas y trabajadores, puede tener un costo alto en términos de creatividad e innovación,
especialmente en sectores donde las ideas nuevas son clave.