En julio, el salario real del sector privado registrado creció por segundo mes consecutivo. Si bien la recuperación todavía es modesta, lo relevante es que se interrumpió la caída del 3% en términos reales acumulada entre septiembre de 2025 y mayo de 2026. La desaceleración de la inflación favorece esta mejora: al subir los precios más lentamente, los aumentos salariales pueden traducirse en una recuperación del poder adquisitivo.
A esto se suma un cambio en la dinámica de los salarios del sector público, que funcionaron como una variable de ajuste durante 2024 y 2025: entre junio y julio acumularon una mejora real del 2,4%, con subas del 1,5% y del 0,8%, respectivamente. Son señales favorables para los ingresos de los hogares, aunque la recuperación todavía es gradual. Sostener la baja de la inflación será fundamental para consolidar estas mejoras y favorecer el consumo.
Por Diego Piccardo, Economista Jefe en Fundación Libertad y Progreso


