El creador de Jazztel y otros exitosos emprendimientos tecnológicos desembarca con Certuma, una compañía de inteligencia artificial clínica que levantó US$10 millones en Silicon Valley. Por ahora funciona como un “copiloto” de los médicos, aunque su objetivo de largo plazo es mucho más ambicioso.**
Martín Varsavsky vuelve a apostar por la Argentina. Esta vez lo hace con Certuma, su nueva startup de inteligencia artificial aplicada a la medicina, que acaba de iniciar operaciones en el país como parte de un plan de expansión latinoamericana que incluye también a Chile.
Creada a fines de 2025 en Estados Unidos, Certuma consiguió US$10 millones en una ronda seed liderada por 8VC, el fondo de venture capital cofundado por Joe Lonsdale, uno de los creadores de Palantir. La compañía ya procesó más de un millón de consultas médicas en Estados Unidos y ahora comienza a ofrecer su tecnología a instituciones de salud argentinas.
El negocio se apoya en un problema bastante concreto: una parte importante de la jornada de los médicos se consume documentando consultas, ordenando antecedentes, completando historias clínicas y realizando tareas administrativas.
Certuma pretende trasladar buena parte de ese trabajo a la inteligencia artificial.
Su principal producto es Certuma Copilot, desarrollado sobre un motor propio de razonamiento clínico denominado MedCanon. Durante una consulta puede registrar y estructurar la información aportada por el paciente, asistir al profesional en su razonamiento clínico y automatizar parte de la documentación.
Por ahora, la empresa insiste en una distinción importante: “la IA no reemplaza al médico”. El diagnóstico, la prescripción y la decisión final permanecen en manos de un profesional matriculado.
Pero Varsavsky piensa bastante más lejos.
SUS NEGOCIOS TECNOLÓGICOS
Nacido en Buenos Aires en 1960, Varsavsky emigró con su familia a Estados Unidos cuando era adolescente y desarrolló allí buena parte de su formación. Estudió Economía y Filosofía en la Universidad de Nueva York y posteriormente realizó estudios de posgrado en Columbia.
Su trayectoria empresaria comenzó mucho antes de la actual fiebre de startups. En 1984 fundó Viatel, compañía de telecomunicaciones que desarrolló una red de fibra óptica entre ciudades europeas. Después llegaron Jazztel y Ya.com, con las que se convirtió en uno de los protagonistas de la liberalización de las telecomunicaciones españolas.
A lo largo de más de tres décadas creó una docena de empresas y participó en proyectos tan diferentes como telecomunicaciones, energías renovables, Internet, vehículos autónomos y biotecnología. Entre ellos estuvieron Fon, Eolia Renovables y Goggo Network.
En los últimos años concentró buena parte de su actividad en la medicina reproductiva. Es fundador de Prelude Fertility, una importante red estadounidense de clínicas de fertilidad, y participó en compañías biotecnológicas como Overture Life y Gameto.
Esa experiencia en salud y tecnología regulada terminó desembocando en Certuma.
DE COPILOTO A “MÉDICO DE IA”
El proyecto tiene, sin embargo, una segunda etapa mucho más disruptiva. Varsavsky pretende que Certuma pueda ocuparse en el futuro de determinadas consultas frecuentes y de bajo riesgo prácticamente de manera autónoma.
La empresa está trabajando inicialmente sobre patologías con protocolos relativamente estandarizados y busca avanzar en Estados Unidos hacia la aprobación de la **FDA**. La aspiración declarada es desarrollar un sistema de inteligencia artificial autorizado para realizar determinadas decisiones clínicas bajo un marco regulatorio específico.
El argumento empresario es de escala. Si una parte de las consultas sencillas puede resolverse mediante software, los médicos podrían dedicar más tiempo a pacientes y patologías complejas, mientras que una misma plataforma tecnológica podría atender simultáneamente a un número muy superior de personas.
La idea cobra particular importancia en América Latina, donde existen fuertes diferencias regionales en la disponibilidad de profesionales y servicios médicos.
En la Argentina, Certuma comenzará por el modelo más prudente: IA y médico trabajando juntos. La empresa opera bajo las normas vigentes de salud digital y protección de datos y contempla avanzar en el proceso regulatorio ante la ANMAT.
Para Varsavsky, sin embargo, la apuesta final es mucho mayor. Después de construir empresas de telecomunicaciones, Internet, fertilidad y movilidad autónoma, ahora intenta comprobar si uno de los trabajos más complejos y regulados del mundo también puede ser transformado por la inteligencia artificial.
Y eligió a la Argentina como uno de los primeros mercados para probar hasta dónde puede llegar.


