{"id":548,"date":"2026-04-05T12:58:43","date_gmt":"2026-04-05T15:58:43","guid":{"rendered":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/?p=548"},"modified":"2026-04-05T12:58:43","modified_gmt":"2026-04-05T15:58:43","slug":"desde-el-bronx-al-hombre-mas-rico-del-mundo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/?p=548","title":{"rendered":"Desde el Bronx al hombre m\u00e1s rico del mundo"},"content":{"rendered":"<p>La disparada de las acciones de Oracle convirti\u00f3 a Larry Ellison, por un d\u00eda, en el hombre m\u00e1s rico del mundo, con un patrimonio de casi US$ 400.000 millones.\u00a0 De or\u00edgenes humildes, su madre, soltera, lo dio en adopci\u00f3n.\u00a0 Con US$ 2.000 fund\u00f3 una empresa que cambi\u00f3 para siempre el manejo de datos de las compa\u00f1\u00edas.<\/p>\n<p>Larry Ellison no es un nombre tan omnipresente en los titulares como Elon Musk, Jeff Bezos o Mark Zuckerberg. Sin embargo, a sus 81 a\u00f1os, logr\u00f3 un hito que lo devolvi\u00f3 al centro de la escena: convertirse, aunque fuese por poco tiempo, en el hombre m\u00e1s rico del planeta. El \u00edndice de Bloomberg lo coron\u00f3 por encima de Musk tras una jornada en la que las acciones de Oracle \u2014la compa\u00f1\u00eda que fund\u00f3 en 1977\u2014 se dispararon. La cifra es mareante: alrededor de US$393.000 millones.<\/p>\n<p>El salto tiene explicaci\u00f3n. Oracle ha sabido reinventarse en un mercado ferozmente competitivo: apost\u00f3 a la nube y la inteligencia artificial en el momento justo. Contratos con OpenAI y otros grandes jugadores dispararon la confianza de los inversores. Para Ellison, acostumbrado a las monta\u00f1as rusas de la bolsa, fue una confirmaci\u00f3n de que su empresa sigue siendo relevante en la nueva era digital.<\/p>\n<p>Como si fuera poco, sobre su mesa est\u00e1 un rumor de proporciones globales: la posibilidad de que Oracle encabece el consorcio que adquiera TikTok en Estados Unidos, en el marco de la presi\u00f3n regulatoria sobre ByteDance. Que el propio Donald Trump, a quien Ellison apoya sin reservas, lo se\u00f1ale como comprador ideal de la aplicaci\u00f3n m\u00e1s popular del planeta, le da a la historia un condimento adicional: tecnolog\u00eda, pol\u00edtica y poder concentrados en una misma figura.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>UNA INFANCIA DIF\u00cdCIL<\/p>\n<p>La vida de Ellison dista de haber comenzado bajo signos de abundancia. Naci\u00f3 en el Bronx, el barrio pobre de Nueva York en 1944, hijo de una madre soltera de 19 a\u00f1os, Florence Spellman. El padre era un piloto de la aviaci\u00f3n italiana, pero desapareci\u00f3 r\u00e1pidamente de la vida de Florence, incluso antes de que naciera su v\u00e1stago. A los nueve meses Larry enferm\u00f3 de neumon\u00eda y estuvo a punto de morir. Sin recursos, su madre lo entreg\u00f3 en adopci\u00f3n a unos parientes en Chicago: Lillian y Louis Ellison.<\/p>\n<p>Su infancia transcurri\u00f3 en un departamento modesto del sur de la ciudad. Lillian lo cuidaba con afecto, pero Louis, un hombre r\u00edgido, lo trataba con dureza. Se llamaba Louis Ellison, aunque el apellido era una construcci\u00f3n propia. Louis, de origen ruso, lo eligi\u00f3 para recordar su punto de entrada a Estados Unidos: Ellis Island.<\/p>\n<p>Louis se cambi\u00f3 su apellido, probablemente como una forma de no ser reconocido como jud\u00edo para tener mejores oportunidades laborales. Y la apuesta result\u00f3 darle resultados: fue empleado en el gobierno e incluso llego a tener una peque\u00f1a fortuna en el sector de bienes ra\u00edces para perderla durante la gran depresi\u00f3n.<\/p>\n<p>A los 12 a\u00f1os, Larry descubri\u00f3 que era adoptado. Fue un golpe que lo hizo sentirse siempre un extra\u00f1o, pero tambi\u00e9n un motor de ambici\u00f3n: demostrar que pod\u00eda llegar m\u00e1s lejos que nadie.<\/p>\n<p><strong>Ellison fue criado en un hogar jud\u00edo reformista y asist\u00edan regularmente a la sinagoga. Pero a los trece a\u00f1os, Larry se neg\u00f3 a celebrar un bar mitzvah<\/strong>. &#8220;Si bien creo que soy religioso en un sentido, los dogmas particulares del juda\u00edsmo no son dogmas que yo suscribo. No creo que sean reales. Son s\u00f3lo historias interesantes. Son una mitolog\u00eda interesante, y respeto a las personas que creen que son literalmente ciertas, pero yo no&#8221;, afirm\u00f3 Ellison.<\/p>\n<p>En la secundaria mostr\u00f3 un talento especial para las matem\u00e1ticas y las ciencias. Ingres\u00f3 a la Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, donde se destac\u00f3. Pero la muerte de su madre adoptiva lo sacudi\u00f3 y abandon\u00f3 los estudios. Intent\u00f3 otra vez en la Universidad de Chicago, pero dur\u00f3 solo un semestre. La vida acad\u00e9mica no era lo suyo.<\/p>\n<p>EL VIAJE HACIA EL OESTE<\/p>\n<p>Con poco dinero y un descapotable comprado de segunda mano, Ellison emprendi\u00f3 camino a California. All\u00ed encontr\u00f3 el ecosistema perfecto: programadores, so\u00f1adores y emprendedores que estaban dando forma a lo que luego ser\u00eda Silicon Valley.<\/p>\n<p>Trabaj\u00f3 como t\u00e9cnico y programador en varias compa\u00f1\u00edas. No era todav\u00eda un empresario, pero cultivaba algo m\u00e1s valioso: un instinto feroz para detectar oportunidades. Ese olfato lo llev\u00f3, junto a dos socios, a fundar en 1977 Software Development Laboratories, con apenas 2.000 d\u00f3lares de inversi\u00f3n inicial. El producto: una base de datos inspirada en el modelo relacional del cient\u00edfico Edgar Codd.<\/p>\n<p>Aquella peque\u00f1a empresa cambi\u00f3 de nombre a Oracle, nombre que tom\u00f3 del proyecto que le vendi\u00f3 a la CIA, basado en su producto insignia. El \u00e9xito fue fulminante: en pocos a\u00f1os Oracle se convirti\u00f3 en pionera en el mundo de las bases de datos relacionales. En los a\u00f1os 80, cuando las empresas empezaban a digitalizar su informaci\u00f3n, Oracle ofreci\u00f3 herramientas para organizarla, consultarla y protegerla de manera segura.<\/p>\n<p>El crecimiento fue explosivo. A comienzos de los 90, Oracle ya era un jugador global, compet\u00eda con IBM y Microsoft, y cotizaba en bolsa. Ellison, con su estilo agresivo, transform\u00f3 a la empresa en una m\u00e1quina de vender software corporativo. Con el tiempo, sum\u00f3 middleware, servidores, almacenamiento y, m\u00e1s recientemente, servicios en la nube.<\/p>\n<p>Las adquisiciones fueron parte central de la estrategia: PeopleSoft, Sun Microsystems, NetSuite. Cada compra fortalec\u00eda el ecosistema Oracle y lo volv\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil de reemplazar.<\/p>\n<p>IMPLACABLE Y EXC\u00c9NTRICO<\/p>\n<p>Los empleados de Oracle saben que trabajar con Ellison no es f\u00e1cil. Es exigente, directo, muchas veces duro. No tolera la mediocridad. Sin embargo, su visi\u00f3n estrat\u00e9gica y su capacidad para apostar a largo plazo son indiscutibles.<\/p>\n<p>Le gusta arriesgar, tanto en los negocios como en la vida personal. Fue un pionero en cultivar una imagen de magnate aventurero: se involucr\u00f3 en la Copa Am\u00e9rica de vela, una pasi\u00f3n que lo llev\u00f3 a invertir millones en barcos de competici\u00f3n; practica tenis, colecciona autos deportivos, aviones privados y yates.<\/p>\n<p>Su vida sentimental tambi\u00e9n es parte del mito: se cas\u00f3 seis veces. Tiene dos hijos, David y Megan, ambos productores de cine en Hollywood. Hoy vive entre sus mansiones en California y su propiedad m\u00e1s exc\u00e9ntrica: la isla de L\u0101na\u02bbi, en Haw\u00e1i, de la que es due\u00f1o en un 98 %. All\u00ed promueve proyectos tur\u00edsticos y agr\u00edcolas, y cultiva un estilo de vida que combina lujo y experimentaci\u00f3n.<\/p>\n<p>En los \u00faltimos a\u00f1os, Ellison pas\u00f3 de ser \u201csolo\u201d un empresario a un actor pol\u00edtico. Su apoyo a Donald Trump es abierto y generoso en lo financiero. Incluso lleg\u00f3 a organizar eventos de recaudaci\u00f3n de fondos para el expresidente en sus propiedades.<\/p>\n<p>Esa cercan\u00eda lo convirti\u00f3 en una figura controvertida: en Silicon Valley, donde predominan posturas liberales, su alineamiento con Trump genera cr\u00edticas. Pero Ellison nunca pareci\u00f3 preocupado por lo que digan los dem\u00e1s. Su fortuna y su influencia le permiten seguir su propio camino.<\/p>\n<p>LEGADO EN CONSTRUCCI\u00d3N<\/p>\n<p>A sus 81 a\u00f1os, Ellison sigue siendo presidente ejecutivo y director de tecnolog\u00eda de Oracle. Ya no ocupa la silla de CEO, pero conserva el control sobre la estrategia y el rumbo tecnol\u00f3gico. Es el guardi\u00e1n de la visi\u00f3n que lo llev\u00f3 desde un peque\u00f1o garaje hasta la cima de la industria.<\/p>\n<p>Su legado es doble: por un lado, cambi\u00f3 para siempre la manera en que las empresas almacenan y gestionan informaci\u00f3n. Por otro, construy\u00f3 un imperio personal que lo convirti\u00f3 en uno de los hombres m\u00e1s ricos y exc\u00e9ntricos de la historia.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La disparada de las acciones de Oracle convirti\u00f3 a Larry Ellison, por un d\u00eda, en el hombre m\u00e1s rico del mundo, con un patrimonio de casi US$ 400.000 millones.\u00a0 De or\u00edgenes humildes, su madre, soltera, lo dio en adopci\u00f3n.\u00a0 Con US$ 2.000 fund\u00f3 una empresa que cambi\u00f3 para siempre el manejo de datos de las [&#8230;]\n","protected":false},"author":2,"featured_media":549,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[1],"tags":[88,87,91,89,90],"class_list":["post-548","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-actualidad","tag-ellison","tag-larry-ellison","tag-millonarios","tag-oracle","tag-tecnologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/548","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/users\/2"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcomments&post=548"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/548\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":551,"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/posts\/548\/revisions\/551"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=\/wp\/v2\/media\/549"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fmedia&parent=548"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Fcategories&post=548"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/index.php?rest_route=%2Fwp%2Fv2%2Ftags&post=548"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}