{"id":1755,"date":"2016-05-29T05:56:14","date_gmt":"2016-05-29T08:56:14","guid":{"rendered":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/?p=1755"},"modified":"2026-07-12T17:56:20","modified_gmt":"2026-07-12T20:56:20","slug":"por-que-las-mujeres-competimos-entre-nosotras-prensa-economica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/prensaeconomica.com.ar\/?p=1755","title":{"rendered":"\u00bfPor qu\u00e9 las mujeres competimos entre nosotras? \u2013 Prensa econ\u00f3mica"},"content":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 las mujeres competimos entre nosotras? Tuve un grupo de amigas muy cercanas en la primaria, nos hac\u00edamos llamar las \u201cSeis fant\u00e1sticas\u201d. Ten\u00edamos poder en nuestro peque\u00f1o universo, nos sent\u00edamos importantes y exclusivas; vest\u00edamos sacos de sudadera hechos a la medida. Pero pas\u00f3 el tiempo. Lleg\u00f3 la pubertad, nos molde\u00f3 y pasamos de ser una masa amorfa de ni\u00f1os, a hombres y mujeres j\u00f3venes competitivos. Por Emily V. Gordon ( The NY Times ) * Original en ingl\u00e9s. Yo di un estir\u00f3n antes que los dem\u00e1s y le sacaba una cabeza a todos los chicos de mi clase. Hac\u00eda que las chicas parecieran enanas. Me convert\u00ed entonces en una chica solitaria y mi vida adquiri\u00f3 una nueva meta: encogerme y ser como mis amigas, peque\u00f1ita y encantadora. Un d\u00eda, mientras charlaba en el autob\u00fas con otra de las Seis, me di cuenta de que comparaba nuestras piernas, apoyadas en el asiento de enfrente. Lo dijo con suficiente candor: \u201c Mira, tus piernas son casi el doble de grandes que las m\u00edas \u201d. Y ten\u00eda raz\u00f3n. Las mujeres compiten entre s\u00ed, se comparan, se restan autoridad y se debilitan unas a otras . Al menos esa es la idea dominante sobre la manera en la que nos relacionamos entre nosotras. Se considera excepcional, o por lo menos digno de atenci\u00f3n, que mujeres famosas como Amy Schumer , Beyonc\u00e9 o Taylor Swift reconozcan que otras mujeres tienen talento y trabajen juntas, en la mayor\u00eda de los casos, sin malas intenciones. Esto las convierte en hero\u00ednas feministas. Para muchas mujeres es normal sentir que tienen que protegerse del resto de las mujeres. Y eso es agotador. Durante a\u00f1os me cans\u00e9 tratando de entender por qu\u00e9 otras chicas pasaban de ser mis aliadas m\u00e1s cercanas a mis m\u00e1s temidas enemigas. Soy autora de una columna de consejos y recibo muchas preguntas de mujeres que quieren saber qu\u00e9 hacer cuando no conf\u00edan en otras mujeres, as\u00ed que s\u00e9 que no soy la \u00fanica. Hay muchas i nvestigaciones sobre la competitividad femenina desde un punto de vista condescendiente y revelador al mismo tiempo. En 2013 , Tracy Vaillancourt revis\u00f3 el conjunto de estudios publicados al respecto y descubri\u00f3 que las mujeres en general muestran una \u201cagresi\u00f3n indirecta\u201d hacia otras mujeres y que esa agresi\u00f3n es una combinaci\u00f3n de mecanismos de \u201cautopromoci\u00f3n\u201d \u2014que las hacen sentirse m\u00e1s atractivas\u2014 y \u201cmenoscabo de rivales\u201d \u2014que las lleva a ser malintencionadas con otras mujeres\u2014. Existen dos teor\u00edas de por qu\u00e9 las mujeres son competitivas de manera agresiva pero indirecta. La psicolog\u00eda evolutiva , que recurre a la selecci\u00f3n natural para explicar nuestro comportamiento dice que las mujeres necesitan protegerse (l\u00e9ase: sus vientres) de da\u00f1o f\u00edsico, as\u00ed que la agresi\u00f3n indirecta nos mantiene a salvo al reducir el n\u00famero de mujeres disponibles. La psicolog\u00eda feminista atribuye esta agresi\u00f3n indirecta a la interiorizaci\u00f3n del patriarcado . Noam Shpancer explic\u00f3 en Psychology Today que a medida que las mujeres consideran ser valoradas por los hombres (su m\u00e1xima fuente de fortaleza, valor, logro e identidad) se sienten obligadas a luchar contra otras mujeres por el premio. En resumen: cuando nuestro valor se vincula con quienes pueden fecundarnos \u2014los hombres\u2014 nos damos la espalda entre nosotras. Vi c\u00f3mo nos pas\u00f3 eso a las \u201cSeis fant\u00e1sticas\u201d: sucedi\u00f3 en el momento en que pasamos de divertirnos cantando a probarnos ropa, a se\u00f1alarnos los defectos o a acicalarnos frente al espejo. Y todo cambi\u00f3 para siempre cuando empezamos a hacer re\u00edr a los chicos. Segu\u00edamos siendo amigas, pero tomamos conciencia s\u00fabita de una nueva dimensi\u00f3n. Estudi\u00e9 la secundaria en una escuela distinta y esa nueva relaci\u00f3n persisti\u00f3, aunque ahora la ve\u00eda con nuevos ojos. Pero debido a mi tama\u00f1o y mi condici\u00f3n como la nueva de la escuela, nunca encaj\u00e9. Ah\u00ed fue donde decid\u00ed seguir el ejemplo de la naturaleza y decid\u00ed que mi \u201cagresi\u00f3n indirecta\u201d en lugar de servir para autopromocionarme o eliminar a mis rivales, adoptar\u00eda la forma de lo que se conoce como coloraci\u00f3n de advertencia . Abandon\u00e9 la batalla. Si era poco atractiva, entonces enviar\u00eda el mensaje \u2014como hacen muchas mariposas con las manchas de advertencia\u2014 de que no deber\u00edan considerarme una rival digna. Ser\u00eda fea a mi manera. As\u00ed que vest\u00eda prendas art\u00edsticamente rasgadas, botas militares y pantalones de hombre. Era cuesti\u00f3n de tiempo para que decidiera que todas mis amigas eran tontas y las cambiara por amigos. Me encantaban las pel\u00edculas de terror y el heavy metal as\u00ed que los utilic\u00e9 para convertirme en una chica que se juntaba con los chicos. Pensaba que segreg\u00e1ndome me salvar\u00eda de la conciencia de que nunca iba a ser bonita\/perfecta\/lo-suficientemente-agradable y que con el tiempo podr\u00eda besarme con alguno, porque las hormonas estaban en su m\u00e1ximo esplendor. Cuando otra como yo se uni\u00f3 al grupo nos hicimos amigas de inmediato al lamentarnos de lo tontas que eran las mujeres y, cuando conoc\u00edamos a otros chicos, nos pon\u00edamos zancadillas mutuamente para coquetear con ellos . Me sent\u00ed mal cuando lo hizo conmigo y sent\u00ed una enfermiza sensaci\u00f3n de poder cuando logr\u00e9 devolver el golpe. En lugar de odiar a las mujeres abiertamente, recurr\u00ed a la escurridiza hermana menor del odio y me dije que sent\u00eda l\u00e1stima de aquellas mujeres que se esforzaban por ser atractivas siguiendo la norma, que ten\u00edan empleos que utilizaban sus atributos femeninos o eran \u201cdemasiado femeninas\u201d. \u201cPobrecita\u201d, cacareaba en las fiestas, \u201cest\u00e1 tan desesperada por llamar la atenci\u00f3n. Me pregunto qui\u00e9n la da\u00f1\u00f3. Vamos a hablar de esta banda de rock art\u00edstico que vi la semana pasada\u201d. Autopromoci\u00f3n: hecho. Menoscabo de rivales: hecho. A los veintitantos hab\u00eda dos chicas en mi grupo de Nueva York, dos criaturas desenvueltas y maravillosas que acaparaban las miradas en cada habitaci\u00f3n a la que entraban. Las odiaba con solo verlas y al mismo tiempo no pod\u00eda quitarles los ojos de encima. Pensaba que eran m\u00e1gicas, pero con una magia negra que pod\u00eda robarme el marido. Una vez me top\u00e9 con ellas en el ba\u00f1o de un bar y, sinti\u00e9ndome arrinconada por su espectacular perfecci\u00f3n, musit\u00e9 algo. Una respondi\u00f3 halagando mi abrigo; la otra comenz\u00f3 a hablar del tipo con el que estaba y c\u00f3mo los nervios lo traicionaban. Las vi tal como eran: magn\u00e1nimas criaturas encantadoras, pero tambi\u00e9n amables, obsesivas y raras. Mi opini\u00f3n negativa de ellas no ten\u00eda nada que ver con ellas. Era solo una imagen deformada. La investigaci\u00f3n nos dice que las mujeres se sienten obligadas a equilibrar el campo de juego, sin importar c\u00f3mo, para asegurarse el acceso al mejor material gen\u00e9tico. Si en la vida moderna eso ha dejado de ser necesario, nuestra competitividad se convierte en algo un poco m\u00e1s privado y comprensible. Esa es la tercera teor\u00eda de la competitividad femenina que me gustar\u00eda proponer: no estamos compitiendo contra otras mujeres, sino, en \u00faltima instancia, contra nosotras mismas\u2026 contra lo que pensamos de nosotras mismas . Al girarnos para mirar a las dem\u00e1s mujeres, muchas de nosotras no vemos m\u00e1s que una versi\u00f3n de nosotras mismas que es mejor, m\u00e1s bonita, m\u00e1s inteligente\u2026 m\u00e1s. No vemos a la otra mujer en absoluto. Nuestras vidas se ven reflejadas en espejos c\u00f3ncavos y convexos que reflejan una versi\u00f3n inexacta de qui\u00e9nes somos. A\u00fan as\u00ed, nos rebelamos contra ella porque es lo m\u00e1s f\u00e1cil. Sin embargo, no necesitamos minusvalorar al resto de las mujeres. Ya sea por el futuro de nuestra especie o por nuestro bienestar propio. Cuando cada una de nosotras se concentra en ser la fuerza dominante de su propio universo, en lugar de invadir otros universos, todas ganamos. Por Prensa Econ\u00f3mica<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00bfPor qu\u00e9 las mujeres competimos entre nosotras? Tuve un grupo de amigas muy cercanas en la primaria, nos hac\u00edamos llamar las \u201cSeis fant\u00e1sticas\u201d. Ten\u00edamos poder en nuestro peque\u00f1o universo, nos sent\u00edamos importantes y exclusivas; vest\u00edamos sacos de sudadera hechos a la medida. Pero pas\u00f3 el tiempo. 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