Compartir
Hace falta desarrollar mentes capaces de establecer conexiones entre datos, en una red que integre diferentes formas de inteligencia.

Estamos transitando de un mundo de fronteras a un mundo de redes. Y algunos líderes de empresas reconocen los riesgos y los costos de seguir trabajando con un viejo modelo en un nuevo escenario.Hace falta desarrollar mentes capaces de establecer conexiones inéditas entre datos diversos, en una red que integre las diferentes formas de inteligencia de las personas, sus ideas, vínculos y recursos.

Pensamiento en Red es un modelo basado en avances de la psicología, las neurociencias, la ciencia de las redes vivas y las nuevas teorías de la comunicación, y se puede implementar como recurso en una organización.

REDES HUMANAS

Si bien hoy todos hablamos de redes, lo novedoso es la aparición de una nueva ciencia que estudia el comportamiento de las redes humanas y las leyes que las rigen.

Este descubrimiento nos ofrece la posibilidad de comprender cómo funcionan las diferentes redes a las que pertenecemos, pero también de operar sobre ellas para obtener determinados resultados.

Este conocimiento hoy se aplica para “viralizar” un producto, una idea o un candidato político, pero también para frenar una epidemia o una red de tráfico.

Y demuestra que todas las redes vivas responden a las mismas leyes de funcionamiento: neuronas, ideas, vínculos, empresas y comunidades.

PREVISIBLE O INESPERADO

Las ideas y los vínculos están formados por lazos evidentes y predecibles y muchos otros inesperados e informales.

Los circuitos predecibles definen el pensamiento lineal; aquellos imprevistos, por atajos o rodeos, refieren al pensamiento intuitivo. Al entramado entre ambos lo llamo “pensar en red”.

En los vínculos las personas se relacionan por afinidades evidentes pero también por complementariedades y afinidades inesperadas. Y existen algunos que operan como nodos que atraen y redistribuyen gran cantidad de conexiones. Les gusta compartir información, conectar a otras personas entre sí y contagiar entusiasmo. Tienen mentes en red y generan vínculos en red. Esa es la gente que necesito, más allá de sus competencias técnicas.

Hoy, el posicionamiento y el prestigio dependen de cuánto aporto y no de cuánto recibo de la red. Y esto vale para profesionales, emprendedores y empresas.

LA EMPRESA: UNA RED VIVA

¿Puedo pensar a mi empresa cómo una red viva? Sí, porque de hecho lo es. Las redes vivas son descentralizadas: un gran proyecto puede empezar en cualquier lugar e inspirar a toda la red.

Pero tengo que generar espacios y recursos para diagnosticar el estado de mis redes y mejorar su calidad y expansión desatando “nudos” y reparando “cortes” para generar un crecimiento exponencial.

Además, el pensamiento y las actitudes lineales presentan hoy nuevos riesgos. La tentación de atrincherarse como en las viejas batallas de fronteras, nos deja más expuestos a las amenazas.

Fragmentar y uniformizar en vez de integrar personas y equipos diversos, debilita. Reforzar estructuras en vez de hacerlas más flexibles, ágiles y permeables nos fosiliza.

Los períodos prologados de funcionamiento lineal generan estrés físico y mental. Asfixian el pensamiento, enferman a las personas, y hacen colapsar las redes de colaboración de los equipos. Y llevan a cometer errores por estrechamiento de la perspectiva.

SALUD ORGANIZACIONAL

Pensar y trabajar en red no sólo incrementa la productividad, sino que es, también, un agente de salud organizacional.

Hacia afuera y hacia adentro se activa una ecología de los recursos humanos con un desarrollo sostenido e inagotable. La visión en red genera comunicación y confianza, dando lugar a un liderazgo inspirado e inspirador.

Allí surgen la creatividad, la empatía, la conectividad, la integración y el pensamiento colaborativo. Y en la sintonía entre varias mentes colaborativas aparece la innovación. Una organización conectiva forma a su gente para seguir siendo parte de su red aun cuando migre hacia otros proyectos u organizaciones.

Hoy entendimos claramente que el futuro es asociativo, conectivo y colaborativo: en los negocios, las artes, la ciencia y la tecnología. Solo así se genera innovación y sustentabilidad.

Cada interacción no se agota en una transacción, sino que se construyen vínculos que serán la base de futuros proyectos y potenciales alianzas.

Por SONIA ABADI, médica psicoanalista e investigadora

No hay comentarios

Dejar una respuesta