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La interna del PJ se sigue dirimiendo fuera del partido y cada vez que eso sucede la Argentina entera tiembla.

Cientos de miles de trabajadores se movilizaron en contra de las políticas económicas del gobierno de Mauricio Macri, un fuerte mensaje de malestar social que el Presidente Macri debe tener muy en cuenta. Dos postales han quedado del día martes: una, la de las avenidas del centro de Buenos Aires colmadas por 250 mil trabajadores. La segunda: la de los enfrentamientos entre la ortodoxia gremial peronista de la CGT y los grupos kirchneristas que lograron “coparle” la zona más cercana al palco. Los tres dirigentes de la CGT jamás pensaron que los desbordarían en su acto en una “operación de pinzas” y quedarían rodeados en su “propio” palco donde ningún dirigente kirchnerista -lo intentó Aníbal Fernandez- fue bienvenido ni para sentarse en tercera fila.

Mientras los líderes de la CGT daban encendidos discursos, los militantes K gritaban sin cesar, adornado con insultos, “Paro General!”, “Traidores!” y “Pongan Fecha al Paro”.

Aun cuando la promesa de un paro futuro antes de Abril fue ratificada por los oradores, las caras ya eran largas entre los dirigentes, ya que la gente silbaba los discursos. Lo que jamás imaginaron fue que cuando quisieron salir por detrás del escenario, les llovieron todo tipo de objetos y arreciaron los disturbios.

La poderosa dirigencia sindical argentina quedó como “rehén” en el palco por media hora, mientras debían escuchar la catarata de insultos y luego huir en desbandada.

Lo cierto es que el kirchnerismo, cuya dirigencia está implicada en gravísimos casos de corrupción, decidió salir hacia adelante, jugando el peligroso juego de desembarcar violentamente en el peronismo y marcarle la agenda “por izquierda”.

Por eso Cristina Kirchner, quién enfrenta un procesamiento por desfalco del Estado y lavado de dinero, les dijo a sus militantes con muchos días de anticipación, que no fueran a acompañarla a Tribunales, sino que fueran a la marcha de la CGT. ¿Un anticipo de lo que vendría?. Este es un año electoral, por lo que la interna del partido deberá resolverse entre Massa y los kirchneristas. Lamentablemente, las peleas dentro del peronismo, o entre la derecha sindical y la izquierda, se han saldado en los años 70s con el magnicidio del máximo líder sindical Carlos Rucci, miles de militantes muertos en las calles y el principio de la violencia a gran escala de la dictadura militar. Por lo tanto en Argentina, no importa si uno es adherente o no: siempre debe rezar porque los peronistas resuelvan rápido sus internas.   

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