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Desde el 2006, “Almacén de Pizzas” -una empresa familiar- generó un nueva propuesta trendy y aggiornada en el ámbito de las pizzerías, logrando renovar los hábitos de consumo y transformar la experiencia de comer pizza, en Argentina y el exterior.

La pizza no permaneció ajena al crecimiento del mundo gourmet. Es por eso que la familia Ríos, encabezada por Sebastián -un joven empresario que comenzó siendo mozo en un bar de Retiro- en el 2006 se animó a pensar una nueva manera de comer pizza y lo hizo en cadena: “Almacén de pizzas”.

En la actualidad, con más de 300 empleados, 11 locales propios (en CABA y GBA), 7 franquicias, entre las que se incluye un local en Madrid.

La experiencia de comer en una pizzería de todas las salidas gastronómicas probablemente era, hasta hace unos años, una de las más de entre casa. La iluminación, el mobiliario y hasta el estilo de atención nos llevaba a asociar la pizzería más con la cafetería de un club de barrio que con una experiencia gourmet. Sin embargo, con la apertura de su primer local Almacén de Pizzas se propuso innovar con el objetivo de atraer al público que descartaba la pizzería como opción a la hora de salir a comer fuera de casa.

Nosotros somos de familia gastronómica con más de 40 años de experiencia en el rubro. Pasamos por diversos conceptos gastronómicos, parrilla al paso, cafeterías, etc. En los 90s nos especializamos en un concepto que fue muy fuerte en esa década, el de Pizzas Café, que eran locales muy grandes en las principales esquinas de Capital. El concepto funcionaba muy bien, dado que podías tomar un café con leche a las 11 de la noche, o pedir un bife a caballo a las 10 de la mañana“, explica Sebastián Ríos, socio fundador y Director Comercial de “Almacén de Pizzas”.

“Lo que fue muy atractivo hace 15 años, pasó a ser excluyente hace ocho, dado que la gente comenzó a elegir la especialización. La demanda cambió y la gente comenzó a elegir aquellas marcas que se especializaban”.

Sebastián Ríos

“Cuando detectamos este fenómeno, analizamos cuáles eran los productos en que nos destacábamos y comenzamos a pensar en pizzas. La realidad es que siempre hubo pizzerías, por lo cual debíamos tensar en cuál sería la propuesta diferenciadora y fue ahí donde vimos que teníamos un mercado deseoso de acceder a productos “distintos”, como pizza con rúcula o con salmón, etc. Estos productos, en aquellos años, no era común verlos en una pizza. Había algunas pizzerías puntuales que los tenían, pero nadie había armado este concepto para llevarlo a los barrios, y así fue como comenzamos un camino que hoy ya tienen 8 años y 18 locales”, cuenta Ríos.

El concepto Premium atraviesa toda la propuesta de “Almacén de Pizzas”, desde el packaging hasta el visual de los locales, que recrean los viejos almacenes con la calidez de sus muebles de madera y los inmaculados pisos dameros  en blanco y negro. La carta atiende las nuevas tendencias gastronómicas y enfatiza en el concepto: “productos frescos de mercado”. Hornos trabajando a pleno, ingredientes a la vista, cocinas inmaculadas y excelente atención en un ambiente que rememora a los almacenes de antaño pero con un aire cool.

Además, es la primer y única cadena que posee productos gourmet para celíacos.

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